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Ideas para armar el pesebre
¿Qué se
necesita para armar un pesebre?
En primer
lugar, y una vez elegido el lugar idóneo en el que éste
va a ser ubicado, suele colocarse una cama de musgo
sobre la que irán los distintos personajes del
Nacimiento. Los protagonistas (San José, la Virgen María
y el Niño Jesús), por supuesto, aparecen en un portal
acompañados de un buey y una mula. De esta forma, a un
lado se sitúan las escenas cotidianas, en el centro el
portal y la Adoración, y al otro, la Anunciación a los
pastores.
La mayoría de
los pesebres intentan representar de forma realista, no
sólo las diferentes personas, todas ellas vestidas de
época, y los animales que aparecen, sino también el
paisaje que les rodea. Así, es normal encontrar un ángel
anunciador y una estrella de Belén situados sobre el
portal; la Virgen María (sentada) y San José (de pie)
contemplando a un Niño juguetón en el pesebre; mujeres
con canastos, con cántaros de agua, alimentando animales
o, simplemente, lavando ropa en el río (éste,
normalmente se elabora con papel brillante); niños
jugando o junto a sus familias; pastores durmiendo, con
corderos sobre los hombros, adorando al niño, etc.;
labradores arando su tierra; un herrero trabajando; un
pescador junto al río; algunos animales como gallinas,
cerdos u ovejas comiendo; árboles y montañas; tampoco
hay que olvidar otros elementos como casas, un molino,
una noria, ruinas, un puente, etc., y, cómo no, Melchor,
Gaspar y Baltasar que llegan con sus presentes, junto a
los tres pajes y sus camellos.
Ni que decir
que dependiendo de la parte del mundo donde se realice
el Belén dependerán algunas de las figuras que posea;
así, en muchas zonas latinoamericanas habrá alpacas,
indios pastores, etc.
Para darle un
toque "frío" de invierno, se le puede rociar de harina,
su aspecto se verá mucho más "navideño". Todo ello,
acompañado de luces de colores y alegres villancicos
termina por crear una magia que no se pierde a pesar de
que pasen los años.
Propuestas: Cinco ideas para
armar el pesebre de esta Navidad. ¿Cuál eliges?
El Pesebre básico
Sin duda alguna es la propuesta ideal para aquellas
personas que, o bien carecen de un espacio amplio donde
ubicarlo, o bien no les gusta que su pesebre ofrezca un
aspecto excesivamente recargado y prefieren un estilo
más minimalista. En este caso, las figuras que aparecen
son San José, la Virgen María y el Niño Jesús, aunque
también se podría añadir el buey y la mula. De cualquier
modo, todos deben encontrarse dentro de un portal que a
su vez permita vislumbrar a la perfección a cada uno de
ellos. Como es lógico, su tamaño aumenta, resaltando y
dando más importancia a la apariencia y las
características propias de cada personaje. Sus colores
deben ser cálidos, que denoten amor y paz (también
podrían ser dorados) y, acompañándolo, hay una vela
blanca con un lazo dorado en la parte inferior. A pesar
de la importancia que el pesebre posee por sí mismo, no
estaría de más que se colocara cercano al árbol de
Navidad u a otra zona adornada de la casa, para que sus
alegres coloridos contrasten con la belleza más serena
del portal.
El
Pesebre infantil
Los niños deben ser protagonistas y partícipes de la
Navidad, y ¿qué mejor manera que comenzar a hacerlo
armando el pesebre? Se trata de un pesebre especial,
pensado para ellos y adornado por ellos. Un Nacimiento
en el que no falta el musgo, un portal realizado con
madera y paja y las figuritas de barro de pequeño
tamaño. Todo ello de un colorido especial, pero sobre
todo, con personas de rostros distintos, amigables,
alegres e infantiles; animales juguetones (un burrito de
aspecto dulce); los Reyes sonrientes sobre sus camellos,
y la naturaleza en pleno esplendor, mostrando un día de
invierno soleado o una noche clara y estrellada. Sobre
sus cabezas está situada la estrella de Belén, que puede
ser realizada en papel dorado por ellos mismos.
Adornando el conjunto hay luces intermitentes, y, a su
alrededor, cintas de papel coloreadas, postales, lazos,
frases navideñas recortadas de cartulinas, etc. El
ambiente indicado para que la música de fondo sea un
villancico.
El Pesebre clásico
Sin embargo, es el pesebre clásico y tradicional el más
popular. A veces más grande, a veces más pequeño, pero
siempre cargado de figuras realizando diferentes
actividades sobre una gran capa de musgo y arena, todo
para formar una verdadera ciudad de la época. Cuenta con
el portal, un pajar en el que se encuentran San José, la
Virgen María, el Niño Jesús, el buey y la mula, y sobre
el cual se sitúa un ángel y la estrella de Belén;
personajes de todo tipo, desde lavanderas y pastores, a
los Magos de Oriente; animales; edificios; ríos y
puentes; montañas, laderas y árboles, etc. Puesto que su
objetivo es poseer el aspecto más real posible, tanto
las actitudes y gestos de los personajes, como los
colores del conjunto en general son totalmente
naturales, esa también es la razón por la que su tamaño
no es excesivamente pequeño. Unas luces parpadeantes a
su alrededor le añaden dinamismo, y unos detalles
navideños, sencillos y no muy llamativos, como pueden
ser cintas (nunca puestas en el interior del Belén) le
dan un aspecto más festivo, aunque en el caso de estar
ubicado cerca del árbol de Navidad, o la habitación
tenga mucha decoración navideña, los detalles deben ser
mínimos.
El Pesebre animado
Puede tratarse de una variante de cualquiera de los
anteriores y el típicamente utilizado por los belenistas
y los amantes de las figuritas navideñas. Es decir, es
cosa de profesionales. A diferencia de los anteriores, y
sin que sea importante el diseño de las figuritas, el
pesebre animado da un paso más en el apartado de la
construcción y la operatividad y apuesta por utilizar
cascadas de agua, molinos, fuegos, luces en las casas e
incluso cambios en la iluminación solar. Se trata de la
opción más espectacular pero también la más costosa y
complicada de llevar a cabo dado que requiere elementos
mecánicos. Sus adeptos tratan cada milímetro del pesebre
como si se tratase de un auténtico mundo en miniatura y
pueden llegar a gastar mucho dinero en su confección.
Aquellos que se animan a realizar un pesebre de este
tipo suelen trabajar en él durante todo el año para
luego, en fechas navideñas, mostrarlo e incluso
presentarlo a concursos especiales.
El Pesebre artístico
Tal vez sea el pesebre más difícil de encontrar y por
eso el de mayor mérito. Sus piezas y todos los
componentes deben estar hechos a mano. Se puede utilizar
barro o madera pero también materiales menos comunes
como el papel, la cartulina, la lana o incluso el
chocolate. Este pesebre no tiene unas reglas definidas,
el creador genera el pesebre que más se adapta a sus
gustos, ofreciendo incluso nuevos personajes, entre los
que muy habitualmente suelen estar los miembros de su
familia. Ni que decir tiene que se trata de la opción
más creativa y más participativa. A veces los niños
realizan sus propios belenes en el colegio y contribuyen
de esa forma a disfrutar de un Belén moldeado y pintado
con sus propias manos. |