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La Virgen María en el Adviento
Durante el
tiempo de Adviento, la Liturgia celebra con frecuencia y
de modo ejemplar a la Virgen María: recuerda algunas
mujeres de la Antigua Alianza, que eran figura y
profecía de su misión; exalta la actitud de fe y de
humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e
inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios; subraya
su presencia en los acontecimientos de gracia que
precedieron el nacimiento del Salvador. También la
piedad popular dedica, en el tiempo de Adviento, una
atención particular a Santa María; lo atestiguan de
manera inequívoca diversos ejercicios de piedad, y sobre
todo las novenas de la Inmaculada y de la Navidad.
Sin embargo, la
valoración del Adviento "como tiempo particularmente
apto para el culto de la Madre del Señor" no quiere
decir que este tiempo se deba presentar como un "mes de
María".
En los
calendarios litúrgicos del Oriente cristiano, el período
de preparación al misterio de la manifestación
(Adviento) de la salvación divina (Teofanía) en los
misterios de la Navidad-Epifanía del Hijo Unigénito de
Dios Padre, tiene un carácter marcadamente mariano. Se
centra la atención sobre la preparación a la venida del
Señor en el misterio de la Deípara. Para el Oriente,
todos los misterios marianos son misterios cristológicos,
esto es, referidos al misterio de nuestra salvación en
Cristo. Así, en el rito copto durante este período se
cantan las Laudes de María en los Theotokia; en el
Oriente sirio este tiempo es denominado Subbara, esto
es, Anunciación, para subrayar de esta manera su
fisonomía mariana. En el rito bizantino se nos prepara a
la Navidad mediante una serie creciente de fiestas y
cantos marianos.
La solemnidad
de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida
por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de
piedad popular, cuya expresión principal es la novena de
la Inmaculada. No hay duda de que el contenido de la
fiesta de la Concepción purísima y sin mancha de María,
en cuanto preparación fontal al nacimiento de Jesús, se
armoniza bien con algunos temas principales del
Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica y
recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento,
empleados también en la Liturgia del Adviento.
Donde se
celebre la Novena de la Inmaculada se deberían destacar
los textos proféticos que partiendo del vaticinio de
Génesis 3,15, desembocan en el saludo de Gabriel a la
"llena de gracia" (Lc 1,28) y en el anuncio del
nacimiento del Salvador (cfr. Lc 1,31-33).
Acompañada por
múltiples manifestaciones populares, en el Continente
Americano se celebra, al acercarse la Navidad, la fiesta
de Nuestra Señora de Guadalupe (12 de Diciembre), que
acrecienta en buena medida la disposición para recibir
al Salvador: María "unida íntimamente al nacimiento de
la Iglesia en América, fue la Estrella radiante que
iluminó el anuncio de Cristo Salvador a los hijos de
estos pueblos".
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