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Ya esta llegando la Navidad, arregla tu corazón

Por Cassio Leal de Faria

 

Ingresamos en uno de los períodos más bonitos de la liturgia de nuestra Iglesia, donde empieza el año litúrgico. Este tiempo litúrgico se llama Adviento y es la preparación para la celebración de la Nochebuena, la Navidad del Niño Jesús que viene a nosotros enviado por Dios, se hace hombre para cumplir con los designios del Padre.

Durante 4 semanas, nosotros tenemos la oportunidad de arreglar nuestro corazón para la gran fiesta de la Navidad y en cada semana, nuestra preparación y alegría por esta fiesta debe ir creciendo para que en la noche del 24 de diciembre, tengamos la emoción de recibir el Hijo de Dios en el seno de nuestras familias y personas queridas.

La palabra Adviento no quiere decir “espera” como muchas personas a veces piensan, en realidad es la traducción de la palabra griega parusía, que significa presencia, o mejor, llegada. En los tiempos antiguos se usaba esa palabra para designar la presencia de un rey o señor. Así, el Adviento significa la presencia comenzada de Dios, que aún no es total, sino que esta creciendo poco a poco y que un día llegará a su totalidad.

La primera semana está centrada en la venida del Señor al final de los tiempos, invitándonos a un período de vela, perdón y conversión. La segunda semana, a través de Juan Bautista, somos invitados a “preparar los caminos del Señor” y buscar la reconciliación. En la tercera, preanuncia ya la alegría de la llegada del Mesías, pues ya está cada día más cerca de la venida de la Luz Divina. Finalmente, la cuarta ya nos habla de la llegada del Hijo de Dios al mundo, de la esperanza, la salvación esta garantizada a los hombres de buen corazón, porque el Rey de los Reyes ya se hace presente y viene a interceder por toda la humanidad.

Eso es lo hermoso de este tiempo tan rico en Nuestra Santa Iglesia. El Adviento no es algo que ya nos llega pronto, es decir, tenemos que ir al encuentro del crecimiento del Adviento día a día, a cada semana.

Todo eso es muy lindo en la teoría, pero, en los días de hoy, cada vez más se pierde el significado de la gran fiesta del nacimiento del Niño Jesús y es nuestra obligación como cristianos, traer nuevamente el verdadero sentido de la Navidad a nuestros días actuales. Claro que no es una misión nada fácil, es como luchar contra un verdadero océano, contra la mercantilización de la Navidad, que muchas veces es utilizada solamente para hacer lucrar a las empresas que poco se acuerdan del pobre chiquillo que nació en un establo y que en su humildad y complacencia cambió la historia del mundo para siempre.

Solo hay una alternativa para luchar contra esa realidad que se hace presente en nuestros días y la manera de combatir la comercialización de la Navidad es hacer de nuestros corazones la cuna del Niñito Jesús, recibirlo con la alegría que él fue recibido en su santa familia y después adorado por los Reyes Magos. Nuestro corazón debe ser un Santuario Vivo para encender la verdadera llama de la Navidad que muchas veces es apagada. De ahí, debemos también llevar esa llama a los miembros de nuestra familia, amigos y personas que están alrededor.

Por eso, arreglemos nuestros corazones, hagamos de ellos Santuarios Vivos para que Jesucristo encuentre en nosotros una morada llena de bendiciones, alegría, esperanza y paz.

Fuente de datos:
http://www.acidigital.com/fiestas/advento/sentido.htm http://pt.wikipedia.org/wiki/Advento


 

 

 
   
 

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