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EL IDIOMA DE DIOS
Por Claudio de Castro
Solía pensar que el idioma de Dios era la oración. Ese hablar
amoroso y tierno con el Padre. A los años, he comprendido que
estaba equivocado. La oración es el medio, como decía el padre
Pío: “la llave que abre el corazón de Dios”.
Dios es amor, por tanto, el idioma de Dios, es el amor.
Si hablaras en el amor, Él te escucharía.
Hay tantos cursos para aprender otros idiomas: inglés,
japonés, francés... Y vemos multitudes estudiandolos, con el
afán de comunicarse.
Ahora, es tiempo de aprender el amor. Amar a Dios y al
prójimo. Comunicarnos con Dios.
Los santos prefirieron estudiar y vivir el amor, este idioma
insondable del buen Dios. Por eso fueron amigos de Dios.
Reconocieron su Amor, en toda la creación. Hablaban con Dios,
como se habla al Padre, cotidianamente, con familiaridad. Y
vivían envueltos en su Misericordia y su Ternura.
Un amigo me preguntó una vez: ¿Por qué Dios favorece tanto a
los santos?
La respuesta es muy sencilla: porque amaron mucho.
El que ama tiene presencia de Dios.
También me han preguntado: “¿Por qué Dios no me escucha?”
Y yo respondo con otra pregunta: “¿Escuchas a Dios?”
El mismo Dios nos ayuda y orienta con su Palabra. Nos espera
ilusionado.
¿Quieres que Dios te escuche? ¿Te gustaría tener la certeza
de ser escuchado? Entonces debes hablar su idioma.
Me encanta leer a Isaías, porque nos da una clave importante,
para que Dios nos escuche.
“¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin
hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras,
y de tu semejante no te apartes? Entonces brotará tu luz como la
aurora, y tu herida se curará rápidamente.Te precederá tu
justicia, la gloria de Yahveh te seguirá. Entonces clamarás, y
Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá: "Aquí estoy." (Is.
58, 7-8) |